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Bush usa la farsa como política para Cuba

Bush usa la farsa como política para Cuba Saul Landau
2003-12-22

“Estados Unidos parecen estar destinados por la Providencia para plagar a América Latina en nombre de la libertad”.
-- Simón Bolívar

“La historia se repite, primero como tragedia, luego como farsa”.
-- Carlos Marx, El 18 Bru mari o de Luis Bonaparte


¿Habrá inspirado Marx al autor humorístico de la Oficina de Prensa de la Casa Blanca para que emitiera el 8 de diciembre un despacho titulado “Documento de Hechos: Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre”?

Quizás haya querido que en vez de “Hechos” dijera “Farsa”. Durante más de 100 años la Casa Blanca raras veces ha emitido un hecho acerca de Cuba, mucho menos todo un documento.

Pero el encubrimiento de los hechos reales con lenguaje hipócrita sí hace una farsa – al menos en el escenario. Por ejemplo, en 1898 el Presidente William McKinley envió tropas a nuestra isla vecina para “ayudar a Cuba a ganar su independencia de España”.

Para evitar las sospechas de la agenda imperial de McKinley, el congreso aprobó la Enmienda Teller, en la que se renunciaba a cualquier intención de anexarse a Cuba. Pero en 1901, la enmienda del Senador Orville Platt a una ley de asignaciones permitía a Estados Unidos intervenir como deseara en los asuntos cubanos y a alquilar una estación naval, la cual pronto se convirtió en la base de Guantánamo.

Washington entonces obligó a Cuba a incluir las disposiciones de la Enmienda Platt en su nueva Constitución. El Presidente Theodore Roosevelt retiró las tropas de Cuba en 1902, pero las reenvió en 1906 para revertir unas elecciones que no le agradaban – es decir, “para restaurar el orden”. Los ocupantes permanecieron tres años y regresaron otra vez en 1912, para aplastar un levantamiento armado en contra del gobierno – que no había pedido la ayuda de EEUU.

Entre 1917 y 1923, la Infantería de Marina de EEUU garantizó que los cubanos no volvieran a su comportamiento revolucionario – como habían hecho los rusos después de 1917. Los mari nes también “protegían la propiedad de EEUU” rompiendo huelgas.

Para 1925 Washington había encontrado a un “cuidador democrático”, Gerardo Machado, quien se hizo acreedor del apodo de “el Carnicero” al matar y torturar a los que disentían. Los revolucionarios derrocaron a Machado en 1932. Enfrentado a un profundo malestar social en Cuba y temiendo que hubiera otra revolución, el recién electo presidente Franklin Roosevelt anunció su Política del Buen Vecino. No más intervención armada en Latinoamérica, prometió. En su lugar, en marzo de 1933 el Presidente Roosevelt despachó a Sumner Wells a Cuba para evitar que un gobierno izquierdista se hiciera del poder.

Para agregar algo de potencia a la misión de Welles, acorazados de EEUU anclaron frente a las costas cubanas. Welles descubrió a un líder ideal, Fulgencio Batista, un sargento del ejército cuya principal virtud era la lealtad a los norteamericanos. Con un nuevo títere en el poder, Washington derogó la Enmienda Platt, pero se quedó con la base de Guantánamo.

Cuba se convirtió en “democrática”. Gobiernos elegidos, obedientes a Washington, se sentían con toda “libertad” para robarle al pueblo cubano, como hicieron los presidentes sucesivos y sus seguidores, sin seria desaprobación por parte de Washington. En 1952 Batista dio un golpe de estado y se hizo presidente de nuevo. Durante los años subsiguientes Batista torturó, asesinó y encarceló a disidentes, pero se comportó obsequiosamente con el poder en Washington y con la Mafia en La Habana.

Cuando la ira revolucionaria se manifestó a través de toda la isla, Estados Unidos permitió que el dictador utilizara la base de Guantánamo para reabastecer de combustible, bombas y balas a sus aviones, que bombardeaban las supuestas posiciones rebeldes – a menudo áreas rurales y pueblos indefensos sospechosos de “simpatizar” con los rebeldes.

Estas pinceladas históricas ilustran el desarrollo de la comprensión de anteriores Administraciones por la “Cuba libre”. Eufemísticamente se llama “libertad” a la “obediencia”. Así que en 1898 Washington “liberó” a Cuba de España y la llamó “independiente”.

En 1959 la revolución “liberó” a Cuba – comenzó a desobedecer – de la dominación norteamericana. Así que Washington nuevamente anunció que quería “liberar” a la isla del nuevo gobierno cubano que no había pedido permiso para hacer una revolución. En 1960, después de que la Unión Soviética ofreció ayuda a Cuba, Washington cambió su lenguaje: “liberar a Cuba de la dominación comunista”. En 1990, al implotar la URSS, el Presidente Bush el Viejo trató de “liberar” a los cubanos de los beneficios sociales que habían logrado durante 20 años y reemplazarlos con cubanos de Miami que privatizarían (“liberarían”) todo.

A partir de 1959, algunos de estos cubanos con sede en la Florida, odiadores de Castro y amantes de la libertad, cometieron miles de actos de terrorismo en contra del pueblo que amaban en la isla – ¿de qué otra manera puede mostrarse el verdadero amor? Respaldados por la siempre amante de la libertad CIA, la actividad terrorista continuó de manera esporádica. Actualmente las agencias de EEUU “no pueden” detectar conspiraciones “amantes de la libertad”, como la colocación de bombas en hoteles cubanos en los años 1990.

Sin embargo, para un consistente sentido de la farsa, el Presidente Bush el Joven decidió que tenía que crear algo nuevo. El 10 de octubre anunció que una nueva Comisión haría los planes “para el feliz día en que el régimen de Castro ya no exista, y la democracia llegue a la isla”.

Los presidentes de eeuu , como miembros del “Club de Decir Cualquier Cosa”, aseguran que la política de EEUU siempre tiene como objetivo diseminar la democracia. Las intervenciones militares de EEUU en Cuba, en el siglo 20 en Irán, Guatemala, Haití, Viet Nam, Nicaragua –bueno, hay cientos de ellas –, ciertamente lograron su objetivo, ¿no es así? Diseminar la democracia también quería decir enseñar a Cuba cómo administrar sus recursos.

Desde 1920 hasta los 1950, inclusive, el Congreso, por ejemplo, controlaba la economía de Cuba manipulando la cuota azucarera – precios garantizados para Cuba – de manera que Cuba se volviera dependiente de la compra de azúcar por parte de EEUU.

Si no parece muy democrático dar al dictador Batista un vasto apoyo militar y político – bueno, vean el Gran Contexto: él era anticomunista y muy obediente. Bajo su “era democrática” la felicidad reinaba en los círculos de negocios y de la Mafia. Es más, en la Cuba pre-1959 el Don de la Mafia y el Embajador de EEUU eran de los hombres más poderosos en La Habana.

El 5 de diciembre de 2003, con esta historia en mente, estoy seguro, los co-presidentes – Secretario de Estado Colin Powell y Secretario de Viviendas y Desarrollo Urbano Mel Martínez – convocaron a la Comisión Presidencial de Ayuda a una Cuba Libre. También se encontraban presentes importantes miembros del Gabinete. El equipo que demostró su dedicación a la verdad, la paz, la democracia y la ley en Irak, hará un plan en busca de resultados similares en Cuba.

”La política de Estados Unidos con respecto a Cuba está clara – acelerar la transición pacífica de Cuba a una democracia representativa y una economía de libre mercado – para así terminar décadas de una dictadura opresiva”. De esta manera la comisión ha decidido que la democracia (no es necesario para los floridanos el conteo de votos) y la estructura económica al estilo norteamericano también deben triunfar en Cuba.

La agenda no escrita de la Comisión, ganar la elección en el 2004, significa que las palabras deben ser aceptables para los bloques donantes de anticastristas y probados intimidadores del conteo de votos que buscan “los medios por los cuales EEUU pueda ayudar al pueblo cubano a obtener un rápido fin de la dictadura”.

Para obtener el apoyo de los cubanos anticastristas de la Florida que continúan demostrando su amor por la isla por medio de la violencia, la Comisión asesorará al Presidente acerca de cómo “establecer instituciones democráticas, respeto por los derechos humanos y el dominio de la ley”, y “crear las instituciones básicas de una economía libre”. Las elecciones del 2000 en la Florida ilustraron los puntos importantes de la libertad: borrar a los electores de la oposición del registro; evitar que otros voten; no contar todos los votos. Ahora los cubanos sabrán como funcionan las elecciones libres.

La“libertad” ahora incluye campos de concentración en Guantánamo, un nuevo método de EEUU para garantizar los derechos humanos. Incluso el habeas corpus ha evolucionado hasta el punto en que Bush detiene a ciudadanos de EEUU sin hacerles una acusación o derecho a tener abogado. En noviembre, ambas cámaras del Congreso aprobaron eliminar la prohibición de viajar a Cuba, pero el personal de la Casa Blanca hizo llamadas telefónicas y el comité congresional de conferencia anuló la voluntad del Congreso. ¡La evolución de la democracia norteamericana!

¿Se estarán riendo en La Habana? Las Administraciones norteamericanas siempre evitan la pregunta: “¿Quién nos invitó?” ¿Tiene Bush una petición secreta firmada por los cubanos pidiendo su ayuda? La evidencia de que los cubanos desean un cambio al estilo norteamericano proviene de aquellos que directa o indirectamente reciben ayuda material de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana o de otras agencias – los cuales son definidos como “cubanos amantes de la libertad”. Las 11 000 firmas (comparadas con las 8 millones elegibles) de la petición Varela para exigir del Parlamento cubano un sistema más parecido al de EEUU constituye una sólida evidencia de otra intervención más de Washington en los asuntos cubanos. Un gracioso especuló que los agentes de la seguridad cubana eran sólo la mitad de los firmantes del proyecto Varela.

La nueva Comisión también planea ayudar a los cubanos a “obtener sus necesidades básicas en las áreas de salud, educación, vivienda y servicios humanos”. En la montaña Big Rock Candy los casatenientes reducen los alquileres, la industria del carbón deja de refinar, los patronos aumentan los salarios y los beneficios sociales. ¡Oigan, vean cómo EEUU ha ayudado a sus vecinos en el pasado! Bueno, seguro que ha ayudado a los grandes negocios y bancos norteamericanos.

En 1933 el General Smedley Butler de la Infantería de Marina abandonó la farsa. “Colaboré para hacer de México un lugar seguro para los intereses petroleros norteamericanos en 1914”, dijo, “de Cuba un lugar decente para que los muchachos del National City Bank cobraran sus intereses. Ayudé en la violación de una media docena de repúblicas centroamericanas en beneficio de Wall Street”.

¿No les parece gracioso? ¿Y qué tal si Castro crea una “Comisión para Liberar a Estados Unidos”? ¿Exige la reforma electoral e investigar a Dick Cheney y Halliburton por conspiración ilegal para la guerra en Irak? La comisión podría... No perdamos tiempo. El país que “liberó” a Cuba en 1898 y quiere “liberarla” otra vez tiene ahora una comisión. En aras de la farsa, el escritor pudiera agregar: “A fin de mantener su objetivo de honestidad y democracia, la Administración repudiará su perverso comportamiento anterior hacia Cuba”. Eso haría reír.

*El nuevo libro de Landau, El imperio preventivo: una guía al reino de Bush, acaba de ser publicado por Pluto Press. Landau es profesor de la Universidad Cal Poly Pomona y miembro del Instituto para Estudios de Política.

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